El 23 de febrero tuve la oportunidad de dar una charla sobre Fractura en la MADE WEEK de Monterrey. Hablé sobre el proyecto, pero también sobre el formato de los zines y cómo sus características nos han permitido trabajar en ese proyecto de la forma en la que lo hemos hecho.
Decidí grabar la charla, y aunque la grabación se hizo con los medios que teníamos a la mano, espero que siga siendo disfrutable (especialmente activando los subtítulos).
Si prefieres leer, aquí está también el contenido de la charla:
Fractura: la autopublicación como espacio de experimentación
Antes de comenzar a contar la historia de este proyecto, quiero darles un poco de contexto.
Va a sonar un poco excesivo, pero para esto voy a empezar la historia en 1930, cuando el club de ciencia por correspondencia de Chicago comenzó a publicar The Comet, desencadenando la creación de lo que hoy en día conocemos como fanzines.
Pasaron de ser llamados fan-magazines a fan-mags a fan-zines o a veces simplemente zines
A mi me gusta este último porque creo que refleja mejor la variedad de zines que existen, porque creo que más de ser creaciones de aficionados de un tema, son un formato de publicación que puede usarse para expresar todo tipo de cosas.
Los zines son un tipo de publicación autogestionado que se ha utilizado a lo largo del tiempo como método para compartir información y creaciones artísticas. Son muy diversos, pero tienen algunas características particulares que los definen:
- Son independientes y autogestionados
- Son de bajo tiraje y corta circulación
- Generalmente son creados de forma amateur
- Generalmente son creados con bajo presupuesto y sin fines de lucro
El contenido de un zine puede ir desde la creación literaria, ensayos, entrevistas, ilustraciones, cómics, collages o lo que sea que se te ocurra.
Creo que la mejor manera de explicarlos es mostrando ejemplos. Personalmente yo los divido por categorías por los tipos de publicación a los que se parecen más, y por el tipo de formato.
- Por tipo de publicación al que se parecen más, hay zines-revista, que son periódicas; zines-libro que son una sola publicación, y zines de artista, que serían como el libro-arte que puede ser más como un objeto artístico.
- Por tipo de formato, hay formatos de una hoja, que puede doblarse y/o cortarse para formar la publicación (de este tipo el más popular es el de ocho páginas, los zines encuadernados, formatos de hojas sueltas, y formatos digitales.
No suelen crearse con la finalidad de obtener un beneficio económico. Más bien suelen venderse a un precio accesible para cubrir costos, otras se regalan, y dentro de las comunidades de creadores de zines son muy populares los trueques.
Suelen ser producciones de bajo costo y artesanales. El tiraje y la frecuencia de publicación depende de los recursos de los creadores, por lo que pueden no tener mucha estructura en estos ámbitos.
La distribución de zines suele ocurrir en redes informales como amistades, colectivos y espacios artísticos y culturales en los que se organizan eventos como ferias de zines.
Todas las características que he mencionado hasta ahora implican varias cosas, entre ellas, que son un formato con total independencia editorial, y por lo tanto, total libertad de expresión. Esto los ha convertido en un medio de comunicación especialmente atractivo para la contracultura.
En las décadas de 1980 y 1990 los zines fueron adoptados por la subcultura punk, ya que sus características comparten o son compatibles con los valores del punk: comparten su espíritu DIY, pueden ser creados de forma muy accesible, y la libertad de expresión que permiten les dio oportunidad de crear y compartir zines sobre sus intereses, tanto culturales como políticos.
Desde entonces los zines han cargado consigo este legado contracultural, y hoy en día siguen siendo utilizados para hacer activismo y compartir creaciones que salen de la norma.
A pesar de tener casi cien años existiendo y sobreviviendo los cambios tecnológicos de los medios de comunicación, los zines siguen siendo desconocidos por la mayoría de la población.
Esto puede deberse a sus mismas características: son un medio marginal, hecho con recursos limitados, medios de distribución limitados, y que además están asociados con una contracultura que no necesariamente desea llegar a un público masivo.
Personalmente, conocí los zines por internet. No recuerdo exactamente cómo, pero tengo la sospecha de que alguno me apareció alguna vez en Pinterest. Estuve mucho tiempo con la intención de hacer uno, pero no lo hice hasta algunos años después, cuando llegó la pandemia.
Al inicio hice algunos muy sencillos, pero con el paso del tiempo y conforme fui aprendiendo cosas nuevas, me dieron ganas de hacer un proyecto más ambicioso. Justamente coincidió que un amigo mío tenía ganas de hacer algo así como una revista literaria, y comenzamos a trabajar en lo que ahora es Fractura.
Comenzamos viendo las revistas literarias que tenía la biblioteca de nuestra universidad para ver qué queríamos conservar y qué queríamos cambiar de lo que veíamos. Sabíamos que queríamos hacer un proyecto experimental de literatura y artes visuales, pero había muchas cosas que todavía no sabíamos.
Pasamos meses definiendo el proyecto, desde cómo se iba a llamar, cómo se iba a ver, cómo lo íbamos a hacer, con qué dinero, y cómo le haríamos para que el proyecto sobreviviera edición con edición.
Este proceso fue un estira y afloja entre nuestras ideas sobre lo que es o debe contener una revista o un zine, y los esquemas que queríamos romper.
Al principio hablamos sobre los tipos de textos que queríamos incluir y pensamos en tener una sección de cuento, otra de poesía, otra de ensayo… pero luego fue como, si queremos que sea experimental, no tiene sentido dividir por género.
Algunas otras cosas surgieron directamente de nuestras limitaciones. No teníamos el presupuesto para imprimir a color, además de que queríamos poder vender el zine a un precio accesible. La respuesta terminó siendo imprimir una sola hoja a color, y acomodarla en el centro del folleto para que fuera la sección de artes visuales que dividía las secciones de literatura. Terminamos llamando a estas secciones parte 1, interludio, y parte 2.
Tiempo después surgió la idea de imprimir la hoja a color en tamaño tabloide y que pudiera desdoblarse para revelar un póster. Esta hoja es la mitad de nuestro presupuesto de impresión, y todo lo demás está a blanco y negro.
De ahí también surgió la cuestión de que queríamos que el zine fuera visualmente vistoso al mismo tiempo que no saliera muy caro de hacer. El proyecto tiene una identidad visual bastante flexible, entonces cada edición responde a la temática principal, y jugamos con los elementos que tenemos a nuestro alcance.
Había otro problema que teníamos que resolver: ¿cómo íbamos a conseguir le material del contenido de Fractura? Queríamos que participaran más personas, pero sabíamos que podía ser un reto conseguir que suficientes personas mandaran su trabajo.
Además estaba la cuestión de que mi aspiración personal, más allá de hacer un zine, era crear un grupo de artistas y escritores. Tener un espacio de diálogo que nos empujara a todos a mejorar nuestro trabajo y probar cosas nuevas.
Entonces decidí que para matar dos pájaros de un tiro: para facilitar la experimentación y también la recepción de trabajos, el contenido se trabajaría a forma de taller.
Nuestra convocatoria invitaría a artistas a formar parte de un equipo en el que trabajaríamos juntos para crear el contenido que se publicaría en cada edición. Nos reuniríamos para discutir ideas, mostrar avances y retroalimentarnos.
Una vez que decidimos todo esto, nos pusimos a trabajar en lo que sería la edición No.0, que fue una mezcla de manifiesto y convocatoria que escribimos en formato de guión de cine. Imprimimos como 100 copias y las estuvimos volanteando y dejando en diferentes lugares para invitar a personas a participar.
Finalmente se armó el equipo y trabajamos ahora sí en nuestra primera edición, con el tema “Desechos”
El hecho de que fuera un proyecto más pequeño posibilitó probar cosas que hubieran sido complicadas de otra manera.
Para empezar, pudimos probar cosas nuevas a un costo lo suficientemente accesible como para no tener que preocuparnos demasiado si el proyecto no funcionaba.
Esta tranquilidad me ayudó a abrazar este espíritu experimental y de juego, y darle más libertad a los colaboradores.
También pude hacer una portada más artesanal con pedazos de bolsas de pástico y tickets sobre los que imprimí con linóleo.
El tiraje de la primera edición fue de 50 copias, entonces pude darme la libertad de dedicarle el tiempo a hacer cada una de las portadas a mano.
Vendimos zines en un par de eventos presenciales y tuvimos mucho mejor respuesta de lo que anticipamos. Terminamos imprimiendo 30 copias más para no llegar a los eventos de venta a los que nos habíamos comprometido con las manos vacías.
Las ventas nos permitieron continuar con el proyecto, y entonces después de recaudar suficiente como para imprimir un tiraje que en esta ocasión sería de 100 copias, comenzamos a trabajar en la segunda edición.
Ya tenía un tiempo con la idea de hacer una portada con elementos que fueran calcomanías despegables, y esa idea terminó en una reflexión sobre las formas en las que buscamos dejar una marca y lo efímeras que pueden terminar siendo. Y con eso surgió el tema de la segunda edición: Efímero/Permanente
Esta edición la trabajamos en el LabNL. Llevamos a cabo nuestro taller híbrido y cada quién fue completando lo que sería su aportación.
A veces estos procesos terminan siendo más largos de lo anticipado, pero igual, al ser un proyecto pequeño y sin compromisos ni mucho que perder, pudimos tener la flexibilidad para terminar el proyecto en el momento adecuado para nosotros.
En un inicio habíamos pensado en que podría ser un proyecto que se publicara unas tres veces al año, pero terminamos haciendo una cada año. Nunca ha sido una regla ni tenemos un calendario, simplemente surgen en el momento adecuado: cuando tenemos la cantidad de ventas suficiente como para imprimir la siguiente edición y tenemos listo un equipo de personas que quieran participar.
Aunque para ciertos estándares esta forma de operar podría ser vista como una pérdida de oportunidad o una falta de organización, personalmente lo veo como un ciclo orgánico. Esto quiere decir que el trabajo se siente como una exploración divertida más que como una presión externa que se vuelve estresante.
El proyecto está formulado muy en concordancia con los valores de los zines que mencioné inicialmente, en el sentido de que todo el dinero recaudado en nuestras ventas se usa para recuperar la inversión inicial y poder continuar con el proyecto. Creo que esta característica amateur nos permite tomar más riesgos sin sacrificar nuestro compromiso con la calidad del proyecto.
Nuestra tercera edición también empezó primero con una idea de diseño, en esta ocasión fue que quería probar usar un material transparente para la portada. El tema fue (des)alineado.
Como podrán haberse dado cuenta, los temas siempre son bastante abstractos. Esto lo he hecho a propósito para abrir posibilidades de interpretación par nuestros colaboradores, al mismo tiempo que le de cohesión al trabajo de todos.
A lo largo de las tres ediciones hemos publicado cuentos, poemas, ensayos, fotografía, música, intervenciones del espacio público, y obras plásticas. He disfrutado mucho trabajar con los colaboradores en cada edición, y me encanta ver la retroalimentación que surge en un equipo tan interdisciplinar.
A lo largo de los talleres podemos ver que personas más enfocadas en la literatura den retroalimentación de un proyecto de artes visuales o al revés, y siempre es interesante cuando algún proyecto termina combinando ambos de alguna manera.
Esta colaboración ha dado lugar a un proyecto que ha sido muy gratificante y agradezco mucho la retroalimentación positiva que hemos recibido en los eventos en los que hemos participado.
Pero bueno, más que venir a presumirles el trabajo que hemos hecho con este proyecto, vengo a promover el que más personas se acerquen a los zines como formato de publicación. Creo que son un excelente medio para probar cosas nuevas, expresarse, y compartir esto con más personas de forma accesible.
El formato de zine nos ha servido a nosotros para crear un proyecto como Fractura, y son un formato que disfruto mucho también en los proyectos que hago solo.
Como artista son un gran medio para experimentar y compartir trabajo
Como ciudadano son un gran medio de expresión sin censura, un medio con un factor comunitario y local que puede ser muy valioso
Y como persona en un mundo digital, son una oportunidad para disfrutar de medios impresos sin gastar mucho dinero y con el conocimiento de que lo que tengo en las manos es algo creado de forma personal, artesanal y por el placer o la convicción de compartir.
Hacer un zine es una declaración de que estamos aquí, que nuestras opiniones, nuestra imaginación y nuestras creaciones son importantes, y que merecen ser vistas y leídas.
Entonces, lo que sea que tengas que decir, no necesitas pedir permiso, puedes crear un zine.