Los programas de artes y humanidades de las universidades más importantes de mi ciudad están cerrando. Lo que queda son programas que convierten la producción artística y el pensamiento humanista en productos al servicio del mercado industrial.
Muchos sentimos que las instituciones que nos formaron nos están abandonando, no solo a los artistas y humanistas que dejan de encontrar opciones para estudiar estas disciplinas en el estado, sino además a los profesionales que dependían de la enseñanza en estos lugares para realizar su práctica artística de forma sostenible. Como siempre, artistas y creadores de la ciudad tenemos que encontrar formas de resistir y formar nuestros propios espacios y compartir nuestros recursos por el bien de la comunidad artística local.
De ahí surge este zine:













