Logramos salir antes de que llegara el calor avasallante. Cada vez se acercaban más carros clásicos y no entendíamos por qué, pero parecía que estaba buena la fiesta. Los dueños se notaban orgullosos y algunos pasaban o se estacionaban a un lado del Palacio de Gobierno con la música a todo lo que da. Resultó que todo era una manifestación en contra del cierre del Museo del Auto de Monterrey.
La ruta del photowalk tenía varias metas: nos separaron en grupos y como ejercicio de observación debíamos fotografiar para completar una serie de categorías: arte urbano, edificios antiguos, texturas, reflejos, rastros de movimiento, etc.
Este tipo de experiencias siempre son un recordatorio de lo mucho que tiene que dar la ciudad. La rodada fue una total coincidencia, conocí a muchas personas nuevas interesadas en la fotografía, y también caminé por algunas partes de la ciudad que no frecuento y no conocía realmente.
Estas son algunas de las fotos que tomé:





















