activismo artístico

Cómo hacer activismo con tu arte

Mirando una hoja en blanco, con la mente mareada entre el zumbido de mil ideas y emociones despertadas por las noticias, podrías preguntarte qué puedes hacer como artista para apoyar a las causas que te importan. Tal vez has escuchado críticas del arte político, con personas que dicen que estas obras no tienen un impacto real en las condiciones que buscan cambiar. Tal vez te preguntas si crear arte realmente puede ser una forma de cambiar tu entorno.

La historia puede darnos muchos ejemplos del arte siendo utilizado como herramienta política: tanto como arma propagandística, como también de bandera de resistencia. La estética nos mueve y puede cambiar nuestra percepción de la realidad, en este sentido todo el arte es político. Sin embargo, no todo el arte tiene el mismo impacto social, y si quieres ser activista con tu arte, es importante conocer la diferencia.

Arte político vs. activismo artístico

Si consideramos que el arte es una forma de expresión, entonces podría ser lógico que el arte con fines políticos sería uno que tiene como temática alguna problemática política en lugar de una meramente personal. A esta práctica la llamaremos arte político. Se trata de una expresión de sentimientos dirigidos hacia lo social y político, tiene como sujeto la injusticia social, pero suele dejar a su público sin algo que pueda hacer al respecto. Es decir, es arte sobre política, pero no tiene una función política propiamente.

Por otro lado se encuentra el activismo artístico, que sienta sus bases en que nuestras emociones y experiencias son el principal motor hacia la acción política. Al combinar la afectividad del arte y la efectividad del activismo político, podemos llegar a lo que Stephen Duncombe, cofundador del Centro para el Activismo Artístico, llama æfectividad (æffect). Esto quiere decir que el activismo artístico utiliza el poder del arte para generar una respuesta emocional, pero también utiliza la planeación estratégica del activismo para impulsar el cambio social. El activismo artístico, por lo tanto, es una práctica artística que sí tiene una función política en sí misma. Puede que no se vea completamente como arte ni completamente como activismo, pero es una modalidad que puede lograr un gran impacto al combinar las fortalezas de ambas prácticas.

La capacidad que tiene el activismo artístico de escapar la categorización es un beneficio en sociedades en las que la protesta es común. Cuando las formas tradicionales de protesta como las marchas necesitan aumentar constantemente su tamaño o su alcance, o descender a la violencia, para ser reconocidas (y consideradas de interés periodístico), la innovación creativa en el corazón del activismo artístico provee algo poco común, o fuera de lugar, que puede atraer atención y volverse memorable.
—Centro para el Activismo Artístico

Cómo hacer activismo artístico

Utilizando como guía los libros y manuales publicados por el Centro para el Activismo Artístico, exploraremos los pasos que se pueden seguir para llevar a cabo un proyecto de este tipo.

1. Definir el propósito del proyecto

La primera etapa se trata de definir qué es lo que quieres lograr. Para esto es importante conocer el contexto en el que va a operar el proyecto:

  • ¿Cuál problemática va a atender?
  • ¿Cuál es el estado actual de esa problemática?
  • ¿Hacia dónde quieres ir? ¿Cuál es tu utopía?
  • ¿Quién tiene poder de decisión en esa problemática?
  • ¿Qué emociones quieres provocar?
  • ¿Qué acción concreta quieres producir?

Es súmamente importante que en esta etapa hagas la investigación necesaria para conocer la problemática de fondo. Esto quiere decir incluir a las personas más afectadas y poner atención a la injusticia, desigualdad y opresión sistémicas.

Los objetivos a definir deben ser concretos y medibles, de forma que al terminar la intervención puedas saber qué tan efectiva fue y cómo puedes mejorar para la siguiente.

2. Definir al público

Una vez que conoces bien la problemática y tienes definido qué es lo que quieres lograr con tu proyecto, es hora de definir a tus públicos.

  • Público primario: las personas que quieres llevar a la acción
  • Público secundario: personas que no son tu público primario pero que también podrían estar viendo. Por ejemplo, los medios o la policía.
  • Público inesperado: personas que podrían ver sin formar parte de los grupos anteriores.

Para persuadir de forma más efectiva hacia el cambio, puedes preguntarte lo siguiente sobre cada uno de esos públicos:

  • ¿Cuáles son sus creencias sobre la problemática?
  • ¿Cuáles son los costos y beneficios de la problemática (y del cambio) para esta audiencia?
  • ¿En dónde se encuentran en el camino entre la conciencia y la acción?
  • ¿Qué quieres que piensen?
  • ¿Cómo quieres que se sientan?
  • ¿Qué quieres que hagan?

3. Definir tu ética

En esta etapa defines cuáles son los principios y valores que estarán detrás de tu proyecto. Para esto puede servir preguntarte qué intervenciones activistas u obras artísticas admiras y cuáles te han disgustado. Identifica los elementos que piensas que cruzaron líneas éticas, después imagina cómo podrían transformarse para seguir tus valores.

4. Diseñar la intervención

Una vez que conoces el cambio que quieres lograr, las personas a las que te vas a dirigir, cuál es el impacto concreto que quieres tener en esas personas, y qué principios quieres seguir, es hora de diseñar tu intervención de activismo artístico. Este es el momento de usar tu creatividad.

El objetivo aquí es crear tu arte sin perder de vista el impacto concreto que quieres tener y la ética detrás de tu proyecto. Piensa en qué cosas pueden mover a tus públicos particulares a tomar las acciones que buscas de forma efectiva y memorable.

Recuerda:

  • ¿Qué quieres lograr?
  • ¿A quién quieres impactar con tu trabajo?
  • ¿Por qué quieres que les impacte a ellos en específico?
  • ¿Cómo vas a llegar a ese público?
  • ¿Qué quieres que piensen? ¿De qué manera vas a hacer que piensen eso?
  • ¿Qué quieres que sientan? ¿De qué manera vas a hacer que sientan eso?
  • ¿Qué quieres que hagan? ¿De qué manera vas a hacer que hagan eso?

5. Definir el éxito

Para la parte activista del proyecto es muy importante saber cómo vas a medir el éxito de tu campaña. Considerando que ya tienes una meta específica que quieres lograr, define cómo vas a saber si lo que hiciste tuvo el impacto que querías en las personas que querías.

Algunas herramientas que puedes considerar:

  • Observación
  • Entrevistas
  • Encuestas
  • Focus groups
  • Análisis mediático (¿Quién está hablando sobre lo que hiciste y qué está diciendo?)
  • Otras formas creativas de obtener retroalimentación
    • Elementos interactivos
    • Incluir diálogo
    • Pared de comentarios

6. Llevar a cabo la intervención y evaluar

Una vez que tienes todo esto planeado, es hora de llevar todo a la acción. Realiza tu intervención y evalúa utilizando la herramienta que hayas elegido. Toma nota de la respuesta que obtuviste y cómo se compara con la meta que te habías planteado inicialmente.

7. Iterar

Utiliza la información que recabaste en tu evaluación para definir los siguientes pasos. Considera lo que salió bien y lo que salió mal en este proyecto para tenerlo en cuenta para tu siguiente proyecto.

  • ¿Cómo puedes seguir haciendo lo que salió bien?
  • ¿Cómo puedes corregir o mejorar lo que no salió como esperabas?

Conclusión

El activismo artístico es una forma de crear arte con impacto real. El procedimiento que se sigue para llevar a cabo un proyecto de este tipo puede ser diferente al de otro que no tiene estos fines, y puede que los resultados tampoco parezcan una obra de arte común. Aquí la pregunta es si tu objetivo principal es expresar lo que sientes sobre tu entorno o crear un impacto específico con tu arte. Según tu respuesta puedes elegir qué tipo de proyecto quieres crear, y por qué no, puedes hacer de ambos en diferentes momentos.

Si quieres leer el guión para crear tu propio proyecto de activismo artístico, aquí está el documento original del Centro para el Activismo Artístico:


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