Ya pasaron seis meses desde que eliminé mis cuentas de redes sociales. No me arrepiento para nada.
Ya había intentado hacer esto antes, pero esta vez encontré una alternativa para cada una de las razones por las que las usaba, así que se siente mucho más sostenible. Con el tiempo he podido ver más los beneficios de salirme: siento que voy recuperando mi atención, mi capacidad de resistir el impulso, y de estar más en el presente.
Además de esto, he visto los beneficios de mis alternativas. Esta nueva manera de trabajar y compartir se siente más sana, y me ha ayudado a mantener el hábito de crear sin que se sienta como una obligación. Algunas personas me han preguntado si he sentido la tentación de volver, pero la verdad es que no.
Mientras más ha pasado el tiempo, más he podido darme cuenta de lo verdaderamente adictivas que son las plataformas. Estos meses he estado haciendo un esfuerzo por no llenar los momentos de aburrimiento a lo largo del día, esos que antes llenaba automáticamente con Instagram. Mis modos de entretenimiento ahora están más reducidos, y creo que eso ha sido algo positivo. Como ahora lo que hago en esos momentos es más que nada observar y pensar, ha sido más notorio todavía cómo otras personas a mi alrededor están constantemente consumiendo contenido en alguna plataforma.
Creo que ha sido bueno para mí el separarme de ese bombardeo de estimulación constante, y permitirme tener momentos para que mi mente respire y tenga oportunidad de explorar. No quiero convertir esto en algo meramente utilitario, pero creo que sí me ha servido para tener más ideas (aunque otra cosa es ejecutarlas). Algunas personas dicen que tienen sus mejores ideas mientras se bañan —cuando no hay nada en particular en qué pensar y la mente llega a lugares inesperados— y podría decirse que ahora tengo más momentos como esos en diferentes contextos a lo largo del día.
Creo que la sobrecarga de información es una manera de mantenernos adormecidos. Parece que hay mucho, pero es tanto que al final no es nada, y en lugar de dejar una sensación de expansión y recarga, aplasta, agobia y reduce nuestra capacidad de ver nuestro entorno de manera crítica. Por eso ahora cuando veo a otros así de sumergidos, no siento que realmente me esté perdiendo de mucho. Más bien refuerza mi idea de que hice lo correcto.
Todo esto ha sido además un ejercicio de paciencia. No solo paciencia para los momentos de aburrimiento, pero también en cuanto a mis expectativas en otros ámbitos. Por ejemplo, una cosa atractiva de las redes sociales es esta promesa de que a través de ellas podrás ser más visible. La verdad es que es algo así como un casino: algunos se vuelven virales o crecen muy rápido, otros ven a esos primeros y entonces siguen publicando, pero al final la casa siempre gana. Construir este blog es algo muy diferente. Este es un proyecto a largo plazo, y aunque sí he visto crecimiento, es más lento.
Además, el hecho de que este sitio sea más difícil de encontrar me ha ayudado a centrarme en el proceso de crear. En las redes es muy fácil dejarse llevar por la retroalimentación rápida y esa búsqueda de validación instantánea. Aquí me centro no en conseguir cierta respuesta, sino simplemente en seguir creando cosas nuevas que pueda compartir (aunque casi nadie las vea).
Todo este proceso ha involucrado cambiar o clarificar mi perspectiva, mis valores, y en general reflexionar sobre el tipo de vida creativa que quiero tener. Aprecio el nuevo entorno digital en el que estoy inmerso y las maneras en las que me he mantenido cerca de las personas que me importan. Siento que puedo vivir y crear de manera más intencionada, y compartir en un espacio que se siente más coherente con las cosas que quiero lograr.
Hola David, me encanta coincidir en esto contigo, hace ya un año que dejé las redes sociales y mi vida es otra, fue como un regalo para mi, pues estoy más presente, más conectada conmigo. Con más tiempo para crear o en mi caso acompañar a mis hijes y eso ya es una fortuna, además bajó el ruido en mi cabeza, cuando te expones a tanta información que como bien dices es tanto y a la vez es nada. Pienso que ahora estoy concentrada en mi, medito más, tengo momentos de introspección tan valiosos.
Gracias por compartir lo que ha sido para ti y felicidades por este espacio 😊🙏
Sí, es impresionante el impacto que puede tener. Gracias por compartir también 🙂