Estos días me encuentro en un estado entre el miedo y la epifanía. Desde poco antes de graduarme me sentía bastante perdido: tenía opciones, intereses, inquietudes, pero no tenía idea de qué hacer con todo eso. Ahora siento que tengo una brújula sin mapa: voy avanzando hacia una dirección general sin saber exactamente a dónde llega.
Había intentado varias cosas y nada terminaba de encajar. Estuve tomando fotos hasta que me di cuenta de que no me dejaba completamente satisfecho. Luego trabajé en otras áreas en algunas empresas, aunque sentía que era algo que hacía más por estabilidad que por convicción (y luego ni siquiera resultaron tan estables). Durante la carrera hice mi concentración en edición literaria, convencido de que quería trabajar en la industria editorial. Después descubrí que tampoco era exactamente lo que más me llamaba. ¿Entonces qué?
Curiosamente, parte de la respuesta ha surgido de la acumulación de publicaciones en este blog. Cuando lo inicié todavía no sabía realmente de qué iba a ser. Pensé que en el peor de los casos terminaría siendo solo mi portafolio de fotografía, y que eso sería suficiente para sentir que todo esto no había sido una pérdida de tiempo y dinero si el proyecto del blog no funcionaba del todo. Publiqué algunas cosas que tenía por ahí guardadas y de ahí comencé a trabajar.
Había escuchado antes que el arte que tiene mayor impacto es el que tiene un mensaje detrás, cuando un artista tiene algo en particular que quiere comunicar y lo hace a través de toda su obra. La gente conecta con eso, no tanto con lo que simplemente es bonito, aunque resulta ser bastante superficial. Yo tampoco estaba seguro tampoco de qué era lo que quería decir o qué estaba en el fondo de todo mi trabajo. Me sentía muy disperso todavía.
Pensaba que, para encontrar ese mensaje tendría que hacer algo concreto e intenso: hacerme preguntas difíciles y llegar a una conclusión definitiva antes de seguir trabajando. Mientras tanto continué haciendo lo que me llamaba la atención en el momento, hasta que llegó el punto en el que, mirando hacia atrás, podía comenzar a ver un patrón.
El arte ha sido una de esas cosas que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida. Como soy hijo único, fue muy importante para mí encontrar actividades interesantes y entretenidas que pudiera hacer solo. Esto se manifestó en lectura, dibujo, pintura, y conforme fui creciendo, también fotografía, diseño y escritura. El arte ha sido algo que no solo me ha acompañado, sino que además me ha ayudado a conocerme mejor a mí mismo y a conectar con los demás.
Después de mucha reflexión sobre mis proyectos (lo que me ha gustado, lo que me ha dejado insatisfecho, lo que tienen en común las cosas que más disfruto), me di cuenta de lo que había detrás de todo. Mucho tiene que ver con mi necesidad de encontrar un escape de una cultura que a veces parece ser ciega a cualquier valor que no sea inmediatamente medible. Para algunos este escape aparece a través del deporte y el juego, pero mi tipo de juego favorito es la creación artística.
El filósofo C. Thi Nguyen dice que jugar es crear metas y obstáculos innecesarios para así experimentar el placer del esfuerzo. El arte no se trata de encontrar la forma más eficiente de producir una imagen, un sonido, o lo que sea, se trata del placer del proceso. La meta puede ser crear una imagen, por ejemplo, y el obstáculo puede ser hacerlo con pintura, pero el propósito de la actividad puede ser diferente. El propósito de pintar puede ser expresar una verdad profunda, practicar la observación con mayor intensidad, llegar a un estado de relajación, entre muchas otras posibilidades. Es solo en el proceso de intentar cumplir la meta a través del obstáculo que descubrimos el verdadero propósito y el valor de la actividad.
Procesos y resultados
Además de eso, estoy tomando un diplomado de mediación artística, y eso ha reforzado en mí la convicción de compartir ese valor que yo he encontrado en el arte con los demás. Veo en algunas personas la necesidad de salir de sus rutinas laborales y personales en las que no hay mucha oportunidad para practicar su creatividad, para simplemente jugar un rato. Veo en otras una soledad que creo que puede solucionarse creando con otros. Y en otras personas veo una necesidad de crear que no se cumple por miedo a no ser digno o por falta de disciplina, que también puede solucionarse creando con otros.
Crear con otros
Ya he estado haciendo un trabajo similar a esto en Fractura a través de los talleres, ya he dado otros talleres de fanzine y cursos de fotografía tanto en escuelas como con amigos por el simple placer de enseñar y compartir el arte con otros. Y en general, me ha gustado enseñar desde que tengo memoria. Ya había tenido la intención de continuar este tipo de trabajo, pero ahora estoy viendo con más claridad el hecho de que esto siempre estuvo ahí.
En pocas palabras, lo que había estado haciendo durante todo este tiempo era, primero, nutrir mi propia vida creativa, y después, crear las condiciones para que otras personas descubran o experimenten lo que la creación artística (especialmente en comunidad) puede aportar a sus vidas.
Hasta ahora, todo lo que he hecho en mi vida creativa y profesional han sido experimentos: una hipótesis, pruebas y luego una conclusión. He pasado por muchas etapas con el paso de estos experimentos, pero ahora he aterrizado en esta nueva hipótesis. La brújula apunta hacia acá, y ahora toca experimentar y ver hacia dónde me lleva.



David! Muy cierto todo lo que compartes, te recomiendo el libro de Flow de Mihaly Csikszentmihalyi, habla sobre cómo crear experiencias óptimas para encontrar la felicidad y satisfacción en la vida. Me recordó a lo que dices sobre crear un juego y en Flow podrías encontrar más insights sobre eso 🙂
¡Muchas gracias! Voy a leerlo 😀