Es frustrante sentir la presión y el jaloneo hacia regresar a las redes sociales. La decisión de abandonarlas me ha forzado a ser más creativo con las formas en las que promociono las cosas, pero en este momento, lanzando nuevos proyectos en giros que no había explorado antes, la tentación es más grande que nunca.
Debo confesar que siempre mantuve la punta del dedo del pie ahí adentro, porque, aunque borré la cuenta de Instagram de mi trabajo personal, el proyecto de Fractura todavía tiene su cuenta. La verdad es que esa cuenta siempre ha estado bastante dormida. Desde un inicio siempre insistí en que fuera alguien más del equipo quien estuviera administrando las redes mientras yo hacía el resto del trabajo, pero eso terminó siendo más complicado de lo anticipado.
Ahora que he estado dando talleres de fanzine, he estado promocionando un poco desde esa cuenta. No de manera realmente activa, porque lo que termina pasando es esto: descargo la aplicación, veo publicaciones y reels por una hora antes de recordar lo que realmente quería hacer, luego publico lo que quería y borro la aplicación. La publicación queda un poco abandonada y no llega a tantas personas, pero mínimo me quedo con la tranquilidad de saber que lo puse en un lugar donde algunas personas lo verían.
Mi idea original era aprovechar las audiencias de los lugares donde daría los talleres para no depender de promocionar desde una cuenta propia, pero a la mera hora siempre se asume que yo también tendría mi cuenta y que las publicaciones serían en colaboración. Creo que el hecho de que se de por sentado esa presencia en redes y que además se pueda tomar como una falla o error de mi parte decidir no estarlo ha sido lo más difícil.
Siento que estoy volviendo a empezar. Mi plan ahora es aprovechar que esa cuenta ya existe y tiene una audiencia modesta, pero usarla de una manera que no genere dependencia y que me permita eventualmente dejar de usarla también. Con esto me refiero a que quiero usarla como punto de entrada para que las personas lleguen a espacios donde la comunicación es más directa.
Quiero compartir mi plan con todo esto por varias razones:
- Para reiterar que tomar una decisión de este tipo es un proceso y que en muchos casos puede implicar contradicciones y/o retrocesos
- Para mostrar las maneras en las que se puede buscar reducir la dependencia
- Para generar discusión sobre la manera en la que vemos y hablamos sobre estar o no estar en redes sociales
Cómo reducir la dependencia de las redes sociales
Lo que estoy buscando hacer es que las personas pasen de Instagram a un lugar donde la visibilidad no dependa de un algoritmo que me empuje a crear de una manera o con una frecuencia particular. Esto para mí ha significado una lista de correos y una comunidad de WhatsApp (que sé que técnicamente es una red social, pero mi criterio ahorita es que no es un feed algorítmico de contenido infinito y publicidad).
El camino es este: hago una publicación en Instagram y mando los eventos a agendas culturales de la ciudad. Al final de los talleres, invito a las personas que asistieron a unirse a la comunidad de WhatsApp para recibir avisos de los eventos y talleres que haré después. De igual manera, cuando participo en ferias y bazares, invito a las personas a entrar a la comunidad o dejar sus datos para recibir la información por correo.
Otra cosa que comenzaré a hacer es repartir volantes en lugares estratégicos, seguir colaborando con otras personas, y hablar con personas nuevas para buscar oportunidades.
Puede que parte de este proceso involucre una presencia mínima en redes sociales, pero el objetivo es no dejar que las redes sean mi estrategia principal de captación ni de retención. No voy a dejar que las demandas del algoritmo definan la dirección de mi trabajo ni cómo decido usar mi tiempo. Prefiero buscar lo que me de mejores resultados de otras maneras.
Al final del día, el uso que les esté dando ahorita a las redes es de una simple herramienta publicitaria, no voy a regresar a que ese sea mi hogar en el internet ni mi principal forma de comunicar lo que hago. La aplicación sigue fuera de mi celular y solo regresa cuando lo que quiero hacer no se puede hacer desde la computadora.
Iniciar un nuevo negocio con estas restricciones no es fácil, pero personalmente creo que es algo que vale la pena al menos intentar. Las redes sociales tienen relativamente poco tiempo de existir y siempre se han hecho negocios de otras maneras. Ahora toca aprovechar lo que tengo a la mano, ser creativo y no renunciar a mis convicciones.

Escapar del algoritmo
Una experiencia creativa y de diálogo para repensar nuestra relación con las plataformas digitales e imaginar otros futuros posibles.
Diálogo, escritura y dibujo colaborativo explorando emociones, hábitos y deseos sobre nuestra relación con las redes sociales, IA y otras plataformas algorítmicas.
9 de octubre | 7 pm | Casa Motis