1.
Todas las personas son capaces de aportar a la cultura y conocimiento de su comunidad.
2.
Los medios para compartir estas aportaciones deben estar al alcance de quien las quiera. No deben estar limitadas únicamente a quienes cuentan, por ejemplo, con el capital para escribir, editar, diseñar, imprimir y distribuir dentro de la industria editorial profesionalizada y para mercados masivos.
3.
Es importante compartir herramientas que faciliten la autogestión y producción de publicaciones hechas a pequeña escala.
4.
Las publicaciones artesanales no deben necesariamente adscribirse a las convenciones industriales sobre cómo “debería” verse un libro, una revista, o cualquier otro formato. Cada publicación puede realizarse con la forma, materiales y procesos que le sean convenientes según sus objetivos.
5.
Las publicaciones pueden hacerse con lo que sea que se tenga a la mano, independientemente de si estas herramientas se parecen o no a las que se usan profesionalmente en la industria editorial. Esto incluye el uso de software libre, impresoras caseras, papel para copias, grapas, entre otros.
6.
La variedad de materiales, contenidos y procesos editoriales que surgen de la publicación amateur nutre la diversidad que mantiene a un ecosistema cultural vivo y saludable.
7.
“Lo que es necesario y de manera cada vez más urgente es poder crear artefactos múltiples que sean expresión de la riqueza y potencia de nuestra diversidad cultural, técnica e ideológica y que, sin ser totalmente independientes del mercado ni buscar proyectarse más allá, intervengan de manera activa en el presente de la comunidad.” —Eric Shierloh
8.
Las publicaciones amateur y de pequeña escala pueden permitirse tomar mayores riesgos: ser más controversiales, innovadores y fuera de la norma industrial.
9.
La distribución autogestionada permite pensar con claridad dónde se quiere estar y dónde no, con qué velocidad y con qué medios se busca llegar a las y los lectores.
10.
Una publicación puede ser algo que se hace para una comunidad local específica. Los proyectos se pueden gestionar a través de alianzas entre pares.
11.
Publicar también se aprende sobre la marcha. No es necesario esperar a saberlo todo ni encontrar el momento perfecto.
12.
Las limitaciones de herramientas, materiales y habilidades pueden convertirse en una ventaja creativa. Cuando las formas convencionales no están al alcance, otras posibilidades se vuelven más visibles.
13.
Los errores y los acabados torpes también pueden ser parte de la identidad de la publicación.
14.
El alcance de una publicación no se mide solamente con su tiraje. No es necesario que una publicación sea masiva para ser significativa.
15.
No es necesario reservarse todos los derechos de una obra. Existen alternativas como el Copyleft, Creative Commons, y el dominio público.
16.
Publicar fuera de la industria editorial permite brincar las barreras burocráticas y sofisticación técnica de la industria, permitiendo pasar de la idea a la ejecución y circulación de manera más inmediata. Esto es especialmente importante en publicaciones con fines activistas y/o políticos en los que publicar en el momento correcto es crucial.
17.
Publicar siempre es político.
18.
Publicar es decir “Aquí estoy. Lo que pienso y hago importa y merece ser escuchado.” Autopublicar es decirle todo eso a una sociedad que no a cualquiera le permite hacerlo.
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